viernes, 1 de julio de 2011

-No dejaba de pensar en sus palabras: cada estrella que cae puede ser un deseo. Pero después recuerdo como yo las transformé en mías: cada burbuja que se eleva puede ser un deseo. Y ahora bajo los rayos de sol que atraviesan el agua veo brillar miles de pequeñas burbujas de aire, ondulan cargadas de esperanza. Sí, hay decenas de burbujas pero yo solo tengo un deseo, con solo verte sonreír a mi lado cada mañana no necesito que caigan más estrellas del cielo, no quiero más deseos, no necesito oxígeno atrapado en burbujas que asciendan, deseosas de transformarse en superficie.

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