-Jaque mate.
Matthew dejó escapar un suspiro y se hizo hacia atrás en su asiento, con la mirada fija en el tablero de ajedrez. Su reina estaba rodeada por sus propias piezas de marfil: peones, un caballo y una torre. En el otro lado del tablero, un humilde peón negro había dado jaque mate a su rey. La partida había finalizado, y él había perdido.
-El juego es algo mas que proteger a la reina -comentó Hamish-. ¿Por qué te resulta tan difícil recordar que el rey es la pieza no sacrificable?
-El rey se limita a estar ahí -respondió Matthew- moviendose un escaque cada vez.La reina puede overse con toda libertad.Supongo que prefiero perder la partida antes que sacrificar su libertad.
Hamish se preguntó en ese instante si su amigo estaba hablando del ajedrez o de Diana.
El descubrimiento de las brujas, Deborah Harkness
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