Todo ocurrió en un tiempo en que a nadie más que a nosotros se nos ocurrió ser felices, sin que a nadie le molestasen nuestros gritos y carcajadas entre el trigo dorado, con algo más que aire entre nuestros brazos, y las estrellas, aquellas estrellas que nos recordaban juntos cada noche, a las diez, cuando entre medias sonrisas mordíamos esa dulce manzana llamada locura y arrebatabamos miradas a nuestros ojos, bebiendo sin prisa de cada segundo.
...A veces aún me pregunto porqué además de ser tan bonito, fue tan corto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario