Yo decidí esperar, me senté en el suelo, me dije todo en esta vida requiere paciencia, y no sé si logré convencerme de ello realmente... seguí esperando sentada en el suelo, viendo gente pasar por los andenes, imaginando qué pasará por aquellas mentes, hacia donde iban, o de donde venían, pero en realidad solo era una superficialidad, seguía esperando un tren, seguíaesperando a aquella persona que dedicaría un minuto a pararse y simplemente preguntar que es lo que esperaba sentada en el suelo del andén...
Yo podría responder con la mirada perdida: estoy esperando un tren, o como acurrió aquel día, alzar la mirada y lograr responder en su lugar: estaba esperándote, estaba esperando que dedicaras un instante para preguntar, y solo por ese minusculo momento la espera mereció la pena. La postal de mi vida abandonó el blanco y negro de la estación de trenes para levantarme por fin de aquel suelo y salir a descubir el mundo llevada por tu mano.

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