domingo, 7 de agosto de 2011

Acelera, y punto.

Intentar hacerte invisible era el camino facil, y olvidarte... olvidarte era el camino complejo, aunque tal vez resultara sencillo, pero nos equivocamos completamente cuando arrojamos como una piedra nuestros sentimientos al fondo de un lago, ¿por qué? la respuesta es simple, porque aquello que compartíamos tal vez estuviera tan gastado como la superficie de aquella piedra, pero no contamos con que esa piedra así de pulida y plana rebota unas cuantas veces antes de ahogarse... ¿quién nos dijo, joder, que aquel era el último rebote, aquel que debía ahogarnos, y no el primero de este recorrido?

Desde ese día decidí empezar de nuevo, decidí acelerar y dejar esas dichosas preguntas sin respuesta alguna, así es mucho más fácil cambiar el negro de tus ojos por el sucio humo que sale en este instante por el tubo de escape, escape de ilusiones y fracasos.

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